Los Kuel son montículos o túmulos artificiales de tierra de un tamaño variable entre 1 y
8 metros de altura y de 5 a 60 metros de diámetro en su base,. Se presentan de forma
cónica y también de forma elíptica.
Los Kuel fueron construidos por los antiguos habitantes del valle, es decir, el pueblo
mapuche. Fueron construidos con distintos tipos de tierras, arcillas y gredas, dispuestas
en capas o estratos sucesivos a través de períodos de tiempo más o menos extensos
que a veces pudieron abarcar varios siglos. En el valle conformado por el río Purén –
Lumaco, se han contabilizado aproximadamente 300 de estos montículos, situándose
los mayores sobre plataformas previamente modificadas (aplanadas), de colinas que
descienden hacia el piso del valle, tanto por el norte como por el sur del río.
Posen un gran significado para el pueblo originario, por cuanto, allí moran espíritus
tutelares de antepasados de la comunidad, que se manifiestan e interactúan con las
personas presentes en la ceremonia ritual del nguillatún principalmente.
La información hasta ahora disponible sobre el tema, ha sido resultado de una larga
investigación llevada desde hace más de 30 años por el investigador Tom D. Dillehay y
que se presenta en una primera parte en el libro ” Monumentos Imperios y Resistencia
en los Andes: el sistema de gobierno mapuche y las narrativas rituales”